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AGUSTÍN SABELLA



Llegamos a FAC en un insólitamente primaveral día de agosto, 2017. Agustín tiene su taller en el segundo piso, con vista al patio. Su espacio está cargado de información: pruebas de pintura en las paredes, objetos, obra, carpetas, latas con pinceles, frascos de pintura y spray forman parte del paisaje. También hay obra suya en el pasillo que une su taller con el de Margaret Whyte y el de Myriam Zini.

Agustín se encuentra escuchando un programa radial de fútbol, baja el volumen para conversar con nosotras, prende un cigarro y se sienta en su silla, que se encuentra sobre un dispositivo con ruedas; charla tocándose cada tanto, la barbilla. Forma parte de FAC hace once años, y habita este taller desde la mudanza de la Fundación al Centro. Supo estudiar Ingeniería y Administración, antes de dedicarse por completo al arte: “dedicarte al arte es todo o nada, para mí es como una apuesta lograr vivir del arte”, dice. Está en sus planes hacer una maestría de gestión cultural fuera del país, en Europa o Estados Unidos. Coleccionista de juguetes viejos, figuras de Mickey Mouse y robots; se declara amante de la política, hasta el punto que evaluó dedicarse a hacer carrera política, “pero te absorbe, y sale plata; la maquinaria es de picar carne”.

Su rutina puede variar, aunque lo habitual es llegar de mañana al taller y automáticamente comenzar a trabajar. “Trabajo escuchando música o radio, me gustan cosas clásicas como Beatles o Rolling Stones, Nirvana, punk, Ramones, Sonic Youth, mezclado con ruido; es como una fascinación que tengo con el ruido". Leer lo hace pintar, y cuando necesita ideas nuevas, se pone a leer acompañado de un cuaderno. Considera a FAC su segunda familia, “ya nos conocemos de memoria; laburando en un colectivo el aprendizaje es más pragmático; trabajar con alguien al lado ya te transmite automáticamente la experiencia y te abre mucho la cabeza”. Además, le gusta conocer los procesos de los artistas, y poder “ver las recetas”, allana mucho el camino.

Le llega un mensaje, se confirma el asado para esa noche, y su alegría es notoria. Conversamos sobre su obra “el texto está muy presente, los cuadros de colores tienen que ver con la tautología, buscan engañar a la persona, mover el piso”. Una figura especial en sus creaciones es la del niño con cuatro ojos –inclusive se lo tatuó- que tiene que ver con el panóptico, y es el niño que ve todo y desea todo. También tiene que ver con el poder, desde el lugar de empoderar a la gente: “en la aldea global, la cultura es la única forma de dar vuelta la relación de la periferia con el centro, que no nos canibalicen”.

Esperamos que sea fuente de inspiración y conocimiento.

AGUSTIN SABELLA


AGUSTÍN SABELLA

Montevideo, 1977
Licenciado en Administración.
Desde 2005 integra el colectivo fac, y ha participado de muestras colectivas e individuales tanto en Uruguay como en otros países.
Entre otras el Premio Paul Cezanne (2007 y 2009) en el Subte Municipal y en el MNAV respectivamente, Nuevas Vías de Acceso II, Muestra itinerante Borde Sur, Monoscopio en la Colección Engelman-Ost, Arte Urbano vs. Cubo, ¿Es posible no amar a Espinosa?, MacroMuseo, Rosario, Graphias Do Papel ao Pixel, Galería Marta Traba, San Pablo, 99¢ Dreams, Ups! Gallery, Bs As, Alegres Vacaciones, Lugar a Dudas, Cali, Colombia, Premio Centro Comercial e Industrial de Salto, IX Bienal de Salto (2011), seleccionado X Bienal de Salto, Colectiva XXX, Kiosko Montevideo (2013), seleccionado 56 Salón Nacional (2014), Desafueros, Subte Municipal, Montevideo (2016), How to read el Pato Pascual, MAK center for the art, Los Angeles, EEUU, 2017.
Obras suyas se encuentran en la Colección Engelman-Ost, en el Museo Nacional de Artes Visuales y en colecciones privadas de EEUU, Suiza, Brasil, Argentina, Colombia y Uruguay.
Su obra se exhibe permanentemente en la fac.
Vive y trabaja en Montevideo.



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