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SFHIR



El taller de Sfhir se encuentra en el madrileño barrio de Ventas, aunque a días de la entrevista se mudará a Carabanchel, conocido por los diversos estudios de artistas que allí pueden encontrarse. Precisa más espacio y esto queda claro cuando vemos el tamaño de muchas de sus obras, estanterías con latas de sparys de decenas de colores y diversos objetos que bien pudieron haber sido sacados de un estudio de ciencia ficción.

Pasamos al subsuelo del lugar, donde habitan sus obras fotoluminiscentes y fluor-fotoluminiscentes. La sorpresa puede ser aún mayor: Sfhir apaga la luz e ilumina las obras con una linterna, sus "Humanimals" cobran vida e invaden la oscuridad del espacio con sus colores vibrantes y su humana animalidad. Nos miran desde las paredes y desde más allá de ellas: las obras tienen varias capas y parece que emergieran desde dentro de espacios aparentemente planos, llenándolo todo con sus miradas. Sfhir cuenta que estos personajes también darán vida a un libro de micro relatos, mientras nos introduce a algunos: "el Cabra Cadabra es un mago que siempre falla en sus trucos; el Pez Globo y el Pez Espada llevan un globo y una espada".

La historia de su incursión en el grafiti y evolución en el muralismo-artes visuales es digna de guión cinematográfico. "Todo empezó cuando yo era pequeño, que pintaba en todos los lados y un amigo de Móstoles -sitio donde empezó el grafiti en Madrid- me dijo "déjame tu nombre y lo voy a poner en tipografía grafiti"; ahí enlacé todo aquel rollo que veía cuando era pequeño con Huracán Paquito (grupo de punk rock que se publicitaba haciendo pintadas)”. Cuando volvió de sus vacaciones de veraneo, a su pueblo -Majadahonda- empezó a firmar junto a “los chavales de mi grupo con quienes patinaba”. Un día, pintando en el Instituto, lo "pilló" el conserje. Lo que al principio iba a ser castigado con expulsión; se transformó en tener que bocetar su pintada y hacerla correctamente. El profesor de arte que ideó este "castigo" también le prestó un libro de Henry Chalfant, fotógrafo pionero en retratar el movimiento hip-hop, grafiti, break dance en USA. "Devoré el libro. Cada vez empecé a dedicarme más a la parte artística y menos a la parte vandálico-publicitaria; empecé a centrarme en embellecer el espacio". Diez o doce años después de esto, en una feria de arte contemporáneo, su antiguo profesor, Antonio Lancho, se acercó a Sfhir, para regalarle su libro, el mismo que a él lo inspiró siendo un adolescente.

Concluye que la moraleja es "nunca sabes quién te puede influenciar en tu vida y una persona que a lo mejor parece un detalle, luego resulta tan importante"; a su vez que “es mucho más productivo motivar a la gente que castigarla". Sfhir comparte su historia y obras con una contagiosa pasión. Esperamos sea fuente de inspiración y conocimiento.




SFHIR

Algunos currículum parecen forjarse en torno a condecoraciones académicas, no es el caso de Sfhir. Fascinado por el dibujo desde niño, sus inicios en el graffiti se remontan a 1995, cuando con catorce años es expulsado del instituto por ser descubierto pintando con spray. De vuelta a las aulas, su profesor de arte le impone una paradójica sanción: le insta a que repita la obra, esta vez en el muro del instituto y con la aprobación del centro.
La mística de lo prohibido y el arte como vehículo de expresión libre serán las únicas pautas que le guiarán para canalizar sus inquietudes.
Hacer un esquema sinóptico de su obra resulta prácticamente imposible; Fernando Sánchez Dragó la ha definido como “llamativa, ácida e hiperrealista, de estética discutible como todo y generadora de polémica; Sfhir es grafitero, artista urbano, muralista, tridimensionalista, experimentalista y muchos ismos más..”
En sus obras combina el graffiti con herramientas variadas como aerógrafos, pistolas, pinceles o rodillos. La exploración artística es la clave de su evolución; lejos de encorsetarse en etiquetas artísticas concretas cada nuevo proyecto es una ruptura y un nuevo aprendizaje. Obras realizadas exclusivamente en bolígrafo sobre papel (Boligraff), uso de técnicas mixtas y fuego sobre madera (Más madera, Ánimas…) o ilustraciones efímeras realizadas con punteros láser que se desvanecen, agónicas, a la vez que se están creando en un juego literario (Lumen) son solo algunos ejemplos de la diversidad que abarca la obra de Sfhir.
Ha realizado el cortometraje” Brut Nature” como guionista e ilustrador.
Su última colección, Humanimals, una reinterpretación posmoderna de los bestiarios, ha sido expuesta en la Galería Modus Operandi como embajadora de la vanguardia Nanaísta así como en la Casa de Subastas Durán.
En una búsqueda continua ha experimentado con multitud de técnicas, cincelando cada detalle de un modo laborioso, casi obsesivo, para lograr el más crudo hiperrealismo. Diseccionar la realidad y plasmarla de un modo gráfico, sobrecogedor, a través de un filtro ácido y, en ocasiones, sangrante. Temáticas variadas y un elemento común en todas sus obras: las realidades inquietantes.
Una frase escrita en un tren neoyorquino le dejó marcado para siempre “Solo sé que no puedo parar”.

ENGLISH
Some curricula seem to be built around academic awards, not the case of Sfhir. Fascinated by the drawing since he was a child, his start in graffiti go back to 1995, when he was fourteen years old and got expelled from school because he was found painting with spray.

Once he got readmitted to class, his art teacher imposed him a paradoxical sanction: he urges him to repeat the work, this time on the wall of the institute and with the approval of the school director. The mystique of the forbidden and the Art as a vehicle of free expression will be the only pattern that will guide him to channel his inquisitiveness.
Making a synoptic outline of his work is practically impossible: Fernando Sánchez Dragó defined it as “striking, acid and hyper-realistic, of debatable aesthetics, like everything, and controversy -forming; Sfhir is a graffiti artist, urban artist, muralist, three-dimensional, experimentalist and many other -isms.”
In his works he combines graffiti with varied tools such as airbrushes, spray guns, brushes or rollers. Art exploration is the key to its evolution; far from being confined in concrete artistic labels, each new project is a break up and a new learning. Works made exclusively using pen on paper (Boligraff), the use of mixed techniques, fire on wood (More wood, Animas …) or ephemeral illustrations made with laser pointers that fade away, agonizing, while being created in a literary game (Lumen) are just some examples of the diversity that covers Sfhir’s works.
He made the short film “Brut Nature” as a scriptwriter and illustrator.

His latest collection, “Humanimals”, a postmodern reinterpretation of bestiaries, has been exhibited at the Modus Operandi Gallery as an ambassador for the Nanaísta vanguard as well as at the Durán Auction House.

Constantly researching, he has experimented with multiple techniques, chiseling every detail in a laborious, almost obsessive way, to achieve the crudest hyperrealism, dissect the reality and capture it in a graphic, overwhelming way, through an acid filter and, sometimes, bleeding. Varied themes and a common element in all his works: disturbing realities.
A sentence written on a New York train left him marked forever: “I only know that I can’t stop.”



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